Cierre masivo en el sector textil: 120 despidos y la angustia de un empresario en un audio que conmueve al país

El crudo mensaje de uno de sus dueños a los trabajadores expone el impacto del derrumbe del consumo y la presión de las importaciones en la industria.

Un mensaje de voz grabado un viernes por la tarde quebró la rutina productiva y encendió las alarmas de todo el entramado manufacturero nacional. El grupo textil Will Der S.A. dispuso la paralización inmediata de sus plantas ubicadas en General Pacheco y Las Flores, en la provincia de Buenos Aires, dejando en la calle a 120 operarios. Sin embargo, lo que transformó el conflicto en un fenómeno social e industrial fue la desgarradora confesión con la que la patronal comunicó la quiebra del proyecto.

La compañía, conducida por el exentrenador de la Selección Argentina de Rugby «Los Pumas», Santiago Phelan, y el empresario Armando Anasal, operaba como uno de los eslabones clave en la confección de indumentaria deportiva para marcas globales de primer orden como Adidas, Puma, Lacoste y New Balance. La acumulación de pasivos operacionales y un escenario productivo inviable derivaron en la drástica decisión de cesar las operaciones tras medio siglo de trayectoria en el rubro.

Al llanto de los empleados también se sumó el del empresario Anasal«Yo no quiero endeudarme más, no voy a saber cómo afrontarlo. Toda mi vida pensé en ser industrial, pero la política tiene que ver, levanta y hace caer a la gente. Yo nunca me metí en política; en diciembre cumplo 50 años en este rubro, jamás me metí porque yo siempre creí que trabajando podía llegar a adelante. La política digita nuestras vidas, digita el futuro de todos y nada depende de nosotros. Son 50 años tirados a la basura porque no puedo llegar a nada. Ustedes creen que soy una mierda, pero créanme, la política nos hundió. Piensen la próxima vez que voten»

En la grabación que circuló internamente antes de tomar escala pública, se escucha a Anasal quebrado hasta el llanto mientras intenta explicar a la plantilla el colapso del negocio. Entre sollozos de los operarios, el socio de la firma responsabilizó de forma directa al rumbo de la política económica, al enfriamiento del mercado interno y a la apertura importadora, al tiempo que instó a sus empleados a reflexionar sobre sus elecciones electorales antes de confirmar la pérdida de sus puestos de trabajo.

El caso cobra especial valor analítico en el contexto actual del sector manufacturero argentino. De acuerdo con informes recientes de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y cámaras pyme bonaerenses, el rubro textil atraviesa una de sus etapas más complejas debido a la convergencia de costos fijos al alza en moneda extranjera, la contracción de las ventas en el canal minorista y el incremento del flujo de bienes terminados provenientes del exterior.

La revelación de la noticia, generó un efecto multiplicador en la agenda mediática y política del país. Canales de televisión, emisoras radiales y portales de alcance nacional replicaron el material sonoro y los testimonios de las familias afectadas, transformando al caso Will Der en la radiografía más cruda sobre el presente que atraviesa el tejido industrial y las pymes en la Argentina.

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